Una fotografía de 1957, una reflexión y muchas preguntas

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Aurora y Félix. Mis abuelos, el día de su boda. 1957. (Fotografía del albúm familiar)

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Mis amigos se marchan llevandose un pedazo de mí con ellos, sé que ellos también están dejando aquí una parte. ¿Qué será de este mundo tan lleno de personas rotas? ¿Qué será de nosotros construidos con retazos?

Mis abuelos fueron inmigrantes; dejaron su hogar y cargaron su vida en un par de maletas para empezar de nuevo. Mi abuela no volvería nunca con su madre. Cuando te vas te aterra pensar en eso.

Pero son otros tiempos y hoy en día las fronteras se desdibujan (al menos eso me repito para infundirme valor).

De niña, escribí con mi abuela cartas para familiares cuyas voces no conocía, cuyos rostros estaban en blanco y negro; pero que en navidad enviaban tarjetas coloridas. Un par de llamadas al año y un montón de cartas eran el hilo que conectaba sus vidas, separadas por muchos kilómetros de mar. ¿Qué pensaría mi abuela de Skype, Facebook y Whatsapp?

Mi agenda está llena de números extranjeros; mis chats abarcan todas las diferencias horarias que puedas imaginar. ¿Quién se iba imaginar que en la congelada Islandia habitaría una hija de la primogénita del continente americano? ¿Quién se imaginaría que no puedes pasear por Lima o por Santiago sin, literalmente, tropezar con un venezolano y probablemente de la misma ciudad que tú?

¿Por qué alguien toma la drastica decisión de meter su vida en una maleta y dejar todo cuanto conoce y a casi todos los que ama; sobretodo a sabiendas de que quizá no vuelva nunca o no vuelva a tiempo? En mi opinión, hay que ser muy tonto, muy loco, muy valiente o estar muy desesperado… O por qué no, quizá todas las anteriores.

El mundo ya no es lo que era cuando mi abuela estaba viva, ella tuvo sus guerras, yo tengo las mías. No son mejores o peores y no son más fáciles o difíciles; son diferentes. Ella lidió con sus miedos y construyo su vida, escribió sus cartas y envió sus postales, lloró y extrañó; pero a pesar de eso vivió plenamente.

Hoy sigo aquí, haciendome preguntas, observando mi historial de mensajes que va de China a Islandia, de Chile a Perú y de Colombia a la Patagonia… y aún más lejos.=•=•=•=•=•=•=•=•=•=•=•=•=•=•=•=•=•=•=•=•=•=•=



¡Gracias por su lectura!


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Autor: Isauris

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