Cuentos de mis viejos sabios # 1: ¿Existen los ángeles?

¡Saludos, estimados lectores!

Los abuelos son cofres llenos de experiencia y sabiduría; y esta serie de cuentos que inicia hoy, gira en torno a ellos. Espero los disfruten.

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¿Existen los ángeles?

Me senté con la abuela a matar mosquitos en la oscuridad; estaríamos sin luz al menos por dos horas. La abuela no se quejaba, solo se sentaba y esperaba.

—¿Abuela, los ángeles existen?—Le pregunté.

—Yo conocí un ángel —me dijo. Yo no podía ver su rostro en la oscuridad—. Ese ángel me contó de los corazones rotos, me dijo que sanan con el tiempo y yo le creí. Lo que nadie me dijo nunca es que el corazón puede romperse por mil razones y algunas de ellas más graves que el desamor.

Parecía que la abuela se había perdido en sus recuerdos, se quedó silenciosa unos segundos y luego dijo:

—Sabes Carla, quizá no era un ángel; pero se llamaba Ángel.—Se podía intuir la sonrisa en su voz—. Era mi mejor amigo y se alejó de mí por culpa de un rumor.—lo ultimo, lo dijo con voz triste. Luego añadió—: Debes aprender, Carla, que las historias se van tergiversando con el paso de las voces y lo que era azul termina siendo negro. Y no será porque te hayan dicho mentiras, sino porque entendiste mal. Siempre hay voces a tu alrededor diciendo cosas sabias o murmurando palabras con trampas y espinas, pero eres tu quien elige cuales quieres escuchar y las razones por las que lo harás.

La abuela siempre me cuenta cosas sabias. La abuela es la persona más sabia que conozco.

—¡Ay, Carla!–continuó, en tono triste—Resulta que al final las cosas se torcieron y yo perdí a mi Ángel. Por eso, hija, habla siempre las cosas claras, y nunca nunca digas mentiras, no dejes espacio para malos entendidos y así te ahorrarás muchos dolores.

— ¡Mamá! ¡La niña solo tiene 8 años!—Nos sobresaltó la voz de mi madre.

—¿Y qué?—replicó la abuela, pero ya no dijo nada más aquella noche.

Yo no hice más preguntas por miedo a que nos regañaran. Me quedé dormida en la silla y ni me enteré de cuando llegó la luz. Soñé con ángeles hermosos que jugaban en el jardín conmigo y con la abuela.

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Fuente de la imagen: Manos

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¡Gracias por su lectura!


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Autor: Isauris

Polifacética: Poesía - Relatos - Naturaleza - Cocina - Música

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